¿Quién no ha conocido la ilusión? ¿Quién no ha enloquecido ante la perspectiva de un futuro donde somos felices y podemos disfrutar de aquello que tanto nos gusta? ¿Quién no ha estado ligeramente enamorado?
Fuera de toda cordura, hay relaciones que se valoran más por lo positivo que por el balance. El enamorado (o enamorada) es capaz de aguantar mil torturas con tal de poder compartir un instante de felicidad con la otra persona, y no se plantea si le compensa o no, porque lo hace sin pensar, llevado por la locura y la ilusión. Igual que una enfermedad, el amor es la esquizofrenia del populacho, así como la cura a todos sus males. Por amor se mueven montañas. Y luego cuando éste te abandona y sales de tu estado de embriaguez y enajenación mental, es entonces cuando lo culpas de tu desgracia. Estas características podrían incluir al amor entre el grupo de drogas más peligrosas que existen.
Ante este panorama, cada persona tiene una perspectiva. Los hay que consumen sin control, sin pensar en las consecuencias. Los hay que por buscar la droga desesperadamente acaban consumiendo un sucedáneo que les calma por un breve periodo de tiempo, pero que a la larga acaba haciendo más daño. Los hay que consumen por diversión y sin caer demasiado en su efecto de dependencia. Los hay que de tanto consumir se acostumbran y necesitan aumentar su dosis. Y así podríamos definir las múltiples perspectivas que adopta cada individuo. Ninguna de ellas es la mejor y desde luego ninguna es buena o mala. No existe la mejor manera de plantearse las cosas. Cada uno arriesga lo que cree oportuno y ajusta sus criterios a su forma de ser.
Aunque existen ciertas anomalías y casos excepcionales en los que las reglas parecen romperse...
miércoles, 20 de junio de 2012
Amor
Un reloj. Tic, tac, tic, tac. La monotonía de un ciclo que reverbera en tus oídos. La repetición incesante de dos sonidos cuyo único propósito es recordarte que a cada toque dispones de un segundo menos de vida. Escucha sus latidos de muerte. Mira a tu alrededor. En la habitación en la que te encuentras no hay más luz que la del sol a través de un pequeño orificio excavado en la piedra, dejando una silueta ovalada sobre el suelo áspero y rocoso.
Sin más, solos tu, yo y aquél rayito de sol. Nos miramos. Tic, tac, tic, tac. Cada segundo es distinto, pero todos parecen iguales. Te oigo pensar, y entre los restos de tu fortaleza rebusco un recuerdo al que aferrarme con el que unir nuestras ideas. Ser uno. Pero hasta los escombros guardan secretos que jamás verán la luz. Tic, tac, tic, tac.
Te cojo la mano, y me sonríes. Pierdo la cuenta de los segundos que llevaba. Me paro en tus ojos y me pierdo en tu mirada. Olvido el tiempo y hasta mi propia respiración. Me adentro en la inmensidad del mar que hay tras la cortina de la vida y navego en dirección a tu hogar. Sueño despierto y siento nuevas sensaciones que jamás habría imaginado. El más mínimo contacto me reduce a migajas, a merced del picoteo de cualquier pájaro hambriento. Me vuelvo vulnerable, maleable como el aluminio. Me transformo en un ser de fuego, abrasando todo rastro de oscuridad que pudiera haber a mi alrededor. Brillo como una antorcha en una cueva, espantando las dudas y los miedos. Todo con un simple contacto.
No puedo decir lo que sentí al besarte. Sólo sé que la luz se extendió a toda la habitación, la roca se volvió mármol y el reloj, una canción. Dicen que es algo llamado amor...
Sin más, solos tu, yo y aquél rayito de sol. Nos miramos. Tic, tac, tic, tac. Cada segundo es distinto, pero todos parecen iguales. Te oigo pensar, y entre los restos de tu fortaleza rebusco un recuerdo al que aferrarme con el que unir nuestras ideas. Ser uno. Pero hasta los escombros guardan secretos que jamás verán la luz. Tic, tac, tic, tac.
Te cojo la mano, y me sonríes. Pierdo la cuenta de los segundos que llevaba. Me paro en tus ojos y me pierdo en tu mirada. Olvido el tiempo y hasta mi propia respiración. Me adentro en la inmensidad del mar que hay tras la cortina de la vida y navego en dirección a tu hogar. Sueño despierto y siento nuevas sensaciones que jamás habría imaginado. El más mínimo contacto me reduce a migajas, a merced del picoteo de cualquier pájaro hambriento. Me vuelvo vulnerable, maleable como el aluminio. Me transformo en un ser de fuego, abrasando todo rastro de oscuridad que pudiera haber a mi alrededor. Brillo como una antorcha en una cueva, espantando las dudas y los miedos. Todo con un simple contacto.
No puedo decir lo que sentí al besarte. Sólo sé que la luz se extendió a toda la habitación, la roca se volvió mármol y el reloj, una canción. Dicen que es algo llamado amor...
sábado, 26 de mayo de 2012
Apariencia
La luz es la fuente de todas nuestras visiones. Sin luz, el mundo se vuelve negro y oscuro. Pero en ocasiones la oscuridad revela cosas que nuestros ojos no pueden captar.
Un ejemplo es cuando uno se encuentra en la calle paseando entre los escaparates de las tiendas de moda y las cristaleras de los restaurantes, y en la mayoría de estas cristaleras no ve más que su reflejo. Si quiere que su mirada traspase ese cristal, debe acercarse a él y tapar con las manos toda la luz que viene de su lado, ya que nuestros ojos son incapaces de diferenciar entre dos planos de visión distintos, es decir, que se queda grabado en la retina la imagen con mejor visión.
La gente es igual. Para sobrevivir en un mundo en el que la comodidad se basa en ser aceptado como uno más y cumplir con la mayoría de las expectativas que la gente deposita en uno mismo es necesario reflejar al mundo lo que a uno le muestran: si mañana el 90% de la población se pone un sombrero rojo, tú también te lo comprarás, y no por ello serás una persona diferente.
Para esta metáfora existen muchos tipos de espejos, los cuales no vamos a analizar ahora mismo. Pero cabe resaltar un tipo determinado y escaso que es el espejo deforme. Una persona que mire a otra con este espejo verá reflejada su propia imagen, igual que en el resto de los espejos, pero con deformaciones, devolviéndole a quien lo mira una imagen amorfa y aberrante de la realidad en la que vive. Tras este espejo se esconden personajes entrañables que disfrutan observando las reacciones de aquellos sujetos que se atreven a mirarse en su espejo, y en mitad de su regocijo aprovechan para tomar nota y mejorar la estrategia.
Es bueno, entonces, tener un espejo tras el que resguardarse, y además adaptarlo a tu forma de vivir. Cada individuo adoptará una determinada postura ante este mecanismo de defensa. En resumen, si usted quiere averiguar qué hay detrás del espejo de alguien, deberá acercarse a éste y olvidarse del resto del mundo, ya que es la propia luz de nuestra existencia la que nos ciega ante las verdaderas apariencias de las personas. Os pongo una imagen que sin duda os hará pensar
Un ejemplo es cuando uno se encuentra en la calle paseando entre los escaparates de las tiendas de moda y las cristaleras de los restaurantes, y en la mayoría de estas cristaleras no ve más que su reflejo. Si quiere que su mirada traspase ese cristal, debe acercarse a él y tapar con las manos toda la luz que viene de su lado, ya que nuestros ojos son incapaces de diferenciar entre dos planos de visión distintos, es decir, que se queda grabado en la retina la imagen con mejor visión.
La gente es igual. Para sobrevivir en un mundo en el que la comodidad se basa en ser aceptado como uno más y cumplir con la mayoría de las expectativas que la gente deposita en uno mismo es necesario reflejar al mundo lo que a uno le muestran: si mañana el 90% de la población se pone un sombrero rojo, tú también te lo comprarás, y no por ello serás una persona diferente.
Para esta metáfora existen muchos tipos de espejos, los cuales no vamos a analizar ahora mismo. Pero cabe resaltar un tipo determinado y escaso que es el espejo deforme. Una persona que mire a otra con este espejo verá reflejada su propia imagen, igual que en el resto de los espejos, pero con deformaciones, devolviéndole a quien lo mira una imagen amorfa y aberrante de la realidad en la que vive. Tras este espejo se esconden personajes entrañables que disfrutan observando las reacciones de aquellos sujetos que se atreven a mirarse en su espejo, y en mitad de su regocijo aprovechan para tomar nota y mejorar la estrategia.
Es bueno, entonces, tener un espejo tras el que resguardarse, y además adaptarlo a tu forma de vivir. Cada individuo adoptará una determinada postura ante este mecanismo de defensa. En resumen, si usted quiere averiguar qué hay detrás del espejo de alguien, deberá acercarse a éste y olvidarse del resto del mundo, ya que es la propia luz de nuestra existencia la que nos ciega ante las verdaderas apariencias de las personas. Os pongo una imagen que sin duda os hará pensar
viernes, 11 de mayo de 2012
La perdida de un amigo
Hoy os voy a contar, que se siente al perder un amigo/a, con el que has tenido toda la confianza para contarle todo, con el que no has tenido ningún tapujo en decirle si estas enamorado o si odias a alguien, es decir, contarle tus sentimientos.
A veces la vida es muy dura, pero hay que saber afrontar los golpes, encajarlos por mucho que duelan. En esta situación, los golpes duelen más de lo esperado. Es un dolor de rabia y de impotencia, sumado a la desesperación que esto causa. Dices frases como '¿Qué voy a hacer yo ahora?' o 'Ahora con quien voy a hablar, estas frases son causa de la desesperación, pero solo hay que afrontarlas e intentar ser feliz y de recordar los momentos buenos que pasasteis juntos.
Como ya dije en una ocasión en este blog.Si la vida fuese una carreter. Todos los caminos se cruzan y se separan, al igual que nos juntamos y separamos de las personas que nos rodean, durante este camino uno puede tropezarse. Tropezar es un privilegio, levantarse una obligación.
A veces la vida es muy dura, pero hay que saber afrontar los golpes, encajarlos por mucho que duelan. En esta situación, los golpes duelen más de lo esperado. Es un dolor de rabia y de impotencia, sumado a la desesperación que esto causa. Dices frases como '¿Qué voy a hacer yo ahora?' o 'Ahora con quien voy a hablar, estas frases son causa de la desesperación, pero solo hay que afrontarlas e intentar ser feliz y de recordar los momentos buenos que pasasteis juntos.
Como ya dije en una ocasión en este blog.Si la vida fuese una carreter. Todos los caminos se cruzan y se separan, al igual que nos juntamos y separamos de las personas que nos rodean, durante este camino uno puede tropezarse. Tropezar es un privilegio, levantarse una obligación.
martes, 24 de abril de 2012
Fútbol, tú antes molabas...
Existía, hace no muchos años, una liga en España en la que jugar con los grandes equipos era una oportunidad, todo un orgullo para jugadores y afición, y no un marrón o una vergüenza.
Había un equipo
llamado Cádiz C. F., otro llamado U. D. Salamanca, otro Numancia, Extremadura U. D... No importaba,
ellos y algunos más podían y de hecho ganaron a los dos grandes, al Real Madrid, al F. C. Barcelona.
Matagigantes, bestias negras y equipos revelación...
Ligas inacabables y disputadas.
Ver a la Real Sociedad luchar por el título hasta el final. Penaltis
decisivos que en A Coruña y Valencia no se olvidarán. Ver al Villareal
hacernos felices con una temporada europea espléndida, maldito penalti de
Riquelme... Ver al Superdepor hacer que nos levantásemos del asiento varias veces,
en un partido inolvidable con el Milán. Disfrutar de una final de la
UEFA donde el representante español, un equipo humilde como el Alavés
nos hizo llorar y comprender que a veces una derrota es una grandísima
victoria.
Derbis tan o incluso más interesantes que el cada año dos veces "partido del siglo", como los vibrantes
Sevilla - Betis, Dépor-Celta, los derbis canarios, y qué decir de los
derbis vascos. Equipos "pequeños" que podían y ganaron la Liga, como el Deportivo, el Valencia, Atlético de Madrid, o la Copa, como el Espanyol, el Getafe, Sevilla, Zaragoza, Mallorca...
Aquello era fútbol señores, y sobre todo... Eso era una LIGA.
domingo, 22 de abril de 2012
Esperanza
Cuando a alguien no le quedan opciones o el fin es inevitable, se puede hablar de 'derrota'. Cuándo no está en tus manos el destino de alguien o de algo, entonces se puede hablar de 'impotencia'. Cuando ves que todo a tu alrededor se desmorona y cae, junto con tu ánimo, entonces se puede hablar de que 'estas perdido'.
La fortaleza de una persona se puede medir de muchas maneras, pero la más notable es cuando a uno le viene la avalancha. Bien por un golpe de destino, o por la sucesión de eventos, la fortaleza de una persona se pondrá a prueba cuándo afronte la situación. Si esa persona se deja llevar por la
oleada de sentimientos ácidos que le invaden y le abruman, se ciega
completamente y para esa persona se acaba la esperanza. Si una persona
pierde algo y no lucha por recuperarlo, lo da por perdido para siempre,
entonces pierde la esperanza.
La esperanza es aquello que nos
impulsa a vivir, es nuestro motor, es lo que nos hace decir "Sí, voy a hacerlo" . Nadie hace algo sin pensar que puede lograrlo. Nadie en su
sano juicio intentaría escalar una montaña sabiendo de antemano que no
puede hacerlo. Por eso, la esperanza es la bandera de nuestra fortaleza.
Simboliza nuestra condición inconformista, significa "pase lo que pase
lo voy a afrontar porque sé que podré con ello". Significa la voluntad
de luchar, la sensación de poder, la confianza en uno mismo y en
aquellos con los que comparte su objetivo.
Conclusión: Aquél que pierde la esperanza pierde
la voluntad de vivir. Y no existe una clave mágica para tener
esperanza, pero sí existe una frase que deberá recordar el que lea esto
en aquellos momentos de abandono, cuando sienta que todo está perdido y
cuando crea que ya no hay posibilidad de lograr tu objetivo.
FRASE:
"Si me juzgan, no dirán que no lo intenté hasta el final"
"Si me juzgan, no dirán que no lo intenté hasta el final"
En mi caso estas palabras me han llenado de coraje, de valor, de fuerza. Significa que si fracasas, nadie podrá culparte de haberte retirado por cobarde, sino que se dará cuenta de que donde otras personas habrían abandonado, tú has luchado hasta el final. Por eso animo a todas las personas que luchan por algo en su vida a que lo persigan hasta que no quede más opción que retirarse. Porque una vida para rendirse es una vida para olvidar.
miércoles, 18 de abril de 2012
Tropezando
El valor de una derrota, reside en la experiencia que uno a nivel personal gana. Gracias a todas las veces que nos equivocamos, en las que perdimos algo, o simplemente no tuvimos lo que esperábamos, gracias a todas aquellas veces en las que nos dijeron que no a algo, en todas esas ocasiones crecemos y nos hacemos más fuertes. El dolor que causan todas aquellas lagrimas derramadas y la decepción en los ojos y en el corazón son un elemento de aprendizaje bastante fuerte, pues son nuestras emociones las que nos hacen recordar con más fuerza los errores que tuvimos para poderlos preveer.
Pero para la persona que está metida de lleno en esa amarga situación, no hay consuelo posible que cure su dolor, ni palabras para curar sus heridas. Pero en cambio esta vez, ofrezco una visión más optimista a todas aquellas personas que lo ven todo oscuro, que temen al dolor, que no se arriesgan por miedo a fallar, que nunca se aventuran por miedo a lo que les pueda pasar, esta es mi visión:
Si la vida fuese una carretera, hay mil maneras de recorrerla. Todos los caminos se cruzan y se separan, al igual que nos juntamos y nos separamos de las personas que nos rodean, durante este camino uno puede tropezarse. Tropezar es un privilegio, levantarse una obligación. NUNCA podrás evitar caerte, pero si en lugar de mirar hacia delante te quedas lamentando tus caídas en lugar de aprender de ellas, la carretera que recorres se volverá angustiosa y larga. Por este motivo animo a todos a seguir luchando, y a mantener la cabeza alta pase lo que pase, sin menospreciarse por no tomar siempre la decisión correcta.
Conclusión: La vida da muchas vueltas y a cada esquina que giras tienes una nueva oportunidad. Sé fuerte, sé valiente, y sobre todo nunca te pares. Sigue caminando. Y a ser posible, hazlo con una sonrisa en la cara, porque si sonríes, el mundo te devolverá esa sonrisa.
Pero para la persona que está metida de lleno en esa amarga situación, no hay consuelo posible que cure su dolor, ni palabras para curar sus heridas. Pero en cambio esta vez, ofrezco una visión más optimista a todas aquellas personas que lo ven todo oscuro, que temen al dolor, que no se arriesgan por miedo a fallar, que nunca se aventuran por miedo a lo que les pueda pasar, esta es mi visión:
Si la vida fuese una carretera, hay mil maneras de recorrerla. Todos los caminos se cruzan y se separan, al igual que nos juntamos y nos separamos de las personas que nos rodean, durante este camino uno puede tropezarse. Tropezar es un privilegio, levantarse una obligación. NUNCA podrás evitar caerte, pero si en lugar de mirar hacia delante te quedas lamentando tus caídas en lugar de aprender de ellas, la carretera que recorres se volverá angustiosa y larga. Por este motivo animo a todos a seguir luchando, y a mantener la cabeza alta pase lo que pase, sin menospreciarse por no tomar siempre la decisión correcta.
Conclusión: La vida da muchas vueltas y a cada esquina que giras tienes una nueva oportunidad. Sé fuerte, sé valiente, y sobre todo nunca te pares. Sigue caminando. Y a ser posible, hazlo con una sonrisa en la cara, porque si sonríes, el mundo te devolverá esa sonrisa.
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